Donald Trump: Enemigo N° 1 de la humanidad
Mundo/Opinión || En estos días los medios de comunicación a escala internacional se ocuparon de divulgar la grave y repugnante noticia: el demente, absurdo, ignorante, despreciable, Donald Trump, en mala hora Presidente de los Estados Unidos de América, en acto vulgar e irresponsable autorizó la continuación de la agresión militar a la República Islámica de Irán, burlando descaradamente las expectativas de paz que habían empezado de nuevo a germinar entre la mayoría de los gobiernos y pueblos del mundo.
Ante esta fatalidad, que está fuera de nuestro alcance y colocada en un nivel al cual no podemos acceder, ¿qué debemos hacer? ¿qué iniciativas podemos asumir? No tenemos otra alternativa: convertirnos en militantes de la paz, lo que significa e implica, divulgar y difundir por todos los medios posibles y en los más diversos escenarios el llamado a construir un nuevo mundo donde prevalezcan los valores que enaltecen al ser humano: la hermandad, la fraternidad, la solidaridad, el bien común, que deberán implantarse desde el núcleo familiar y adquirir dimensiones universales. De allí que su instrumento será la decisión de modelar una cultura de la paz, que nos obligue a reflexionar y actuar en esa perspectiva, extraordinario recurso promotor de la auténtica y verdadera revolución contenida en la expresión de nuestro amor a la humanidad convertido ahora en nuestra principal arma de lucha y combate cotidiano.
Indudablemente, decidirnos a dar este paso al frente, nos revelará el inmenso potencial moral que pervive entre nosotros, pero que apenas y muy pocas veces los ponemos en práctica. Transitar por estos caminos nos demostrará que aquello que nos pareció una utopía, es posible convertirlo en realidad. Que sobre los restos de una humanidad condenada a sufrir una vida miserable y mediocre podrá erigirse el reino del respeto a la condición de la vida humana.
Los cañones tendrán que enmudecer; los discursos incendiarios, agresivos, ofensivos a la dignidad humana, tendrán que desaparecer; los mares no permitirán la violación de sus espacios por parte de naves asesinas; los cielos cerrarán sus puertas y ventanas a los violadores de sus silencios; los protagonistas de tantos desmanes serán señalados y vivirán y morirán siempre bajo el señalamiento del dedo acusador…
Por su parte, la ciencia de la Historia se encargará de hacer justicia y echará al cesto de la basura del olvido a tan funestos protagonistas. Será este el destino que le tiene reservado a Donald Trump.
Por: Iván Gómez León / Iegomezleon@gmail.com
Nuevo Chimbote, Perú, 17 de julio 2026.
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