El silencio sísmico de Cumaná: Una Amenaza Latente y la Urgencia de una Cultura de Prevención
Sucre/Opinión || En observancia a mi compromiso ético y a la conciencia ciudadana que dicta la Responsabilidad Social Individual, comparto mi postura como investigador independiente y radioaficionado (YV7BME), profesional de la administración con una trayectoria de 40 años en planificación y gestión de proyectos y comprometido con la seguridad de nuestra región. He seguido de cerca la evolución del riesgo sísmico en el eje Cumaná-Muelle de Cariaco; la información científica disponible y la historia reciente nos exigen un llamado a la acción que detallo a continuación:
El Silencio Sísmico de Cumaná: Una Amenaza Latente y la Urgencia de una Cultura de Prevención

Ese recuadro marcado como ‘Fig. 2’ representa la zona de máximo cuidado científico. Es la ventana donde los sismólogos de FUNVISIS hacen un ‘zoom’ o acercamiento detallado debido a que allí se cruzan los dos segmentos de la falla y es donde se asienta nuestra población más vulnerable. Es, literalmente, el foco de atención para la prevención en Cumaná.
El Riesgo Real en el Eje Cumaná – Muelle de Cariaco
El estado Sucre, y en particular el eje estratégico que conforman la ciudad de Cumaná y el Muelle de Cariaco, se asienta sobre una de las zonas de mayor actividad tectónica del país, bajo la influencia directa de los segmentos VE-13a y VE-13b de la falla de El Pilar.
Esta estructura geológica activa ha sido la responsable de los terremotos más destructivos de nuestra historia reciente. El segmento VE-13a (Cumaná) tuvo su último gran evento liberador de energía en el sismo de 1929 (Mw 6.3). Por su parte, el segmento adyacente VE-13b (Cariaco) rompió de forma devastadora en 1997 (Mw 6.8).
Desde 1929, la energía tectónica se ha acumulado de manera ininterrumpida en la sección de Cumaná (VE-13a), superando ampliamente el umbral cíclico estimado por los sismólogos para esta falla. Este prolongado «silencio sísmico», lejos de ser una tregua, es una señal de alerta científica: la probabilidad de un nuevo terremoto de magnitud significativa en esta zona es alta y su ocurrencia, aunque incierta en el tiempo, es una posibilidad latente para la cual debemos estar preparados en cualquier momento.
La Educación y la Cultura Sísmica: Herramientas para la Vida
Ante esta realidad, la herramienta más poderosa con la que contamos no es la predicción, sino la prevención a través de la educación. La población del eje Cumaná-Muelle de Cariaco debe ser protagonista de su propia seguridad. Esto implica:
• Un programa masivo de educación sísmica que enseñe a reconocer las señales de un terremoto, las zonas seguras y las rutas de evacuación.
• Simulacros periódicos en escuelas, hospitales, centros de trabajo y comunidades, para que la respuesta ante un sismo sea un acto reflejo y organizado.
• Información clara y accesible sobre los riesgos específicos de la zona, como la licuación de suelos y el riesgo de tsunami, que son amenazas adicionales en áreas costeras como Cumaná.
No se trata de sembrar miedo, sino de sembrar conciencia. Una población educada es una población que se protege y que puede exigir a sus autoridades las medidas de prevención necesarias.
Una Lección del Pasado: La Gestión de Riesgos en el Terremoto de Cariaco (1999)
La historia nos ofrece una lección invaluable que no podemos ignorar. El terremoto de Cariaco de 1999, documentado por el Ing. Rangel Sánchez en su obra auspiciada por la ONU y la OPS, evidenció una falla crítica en la gestión de desastres. La concentración inicial de los recursos de Defensa Civil en el Edificio Miramar de Cumaná, y la ausencia de una evaluación inmediata de daños en la zona del epicentro, generaron un retraso de aproximadamente 48 horas en la llegada de la asistencia masiva.
Este retraso tuvo una consecuencia directa: durante esa ventana crítica, fueron las propias comunidades locales quienes, con sus propios medios y recursos, lideraron las primeras labores de búsqueda y rescate. Este hecho, lejos de ser un fracaso, debe ser un llamado a la acción.
Llamado a la Preparación Institucional
Las instituciones responsables de la gestión de riesgos (FUNVISIS, Protección Civil, alcaldías, gobernaciones) deben tomar esta lección y transformarla en acción concreta:
1. Descentralización operativa: Establecer puntos de comando móviles y coordinación en las zonas de mayor vulnerabilidad, evitando la centralización de recursos en un solo punto.
2. Evaluación de daños en tiempo real: Implementar protocolos y capacitación para que los equipos de primera respuesta puedan realizar evaluaciones rápidas de daños en el terreno.
3. Empoderamiento comunitario: Reconocer a las comunidades locales como el primer eslabón de la cadena de respuesta y fortalecer sus capacidades a través de programas de formación continua.
4. Simulacros integrales: Realizar ejercicios de simulación que involucren a toda la cadena de respuesta, desde la comunidad hasta las instituciones nacionales, para identificar y corregir las debilidades del sistema antes de que ocurra una emergencia real.
Conclusión
No podemos cambiar la geología de Venezuela, pero sí podemos cambiar nuestra preparación. El riesgo sísmico en el eje Cumaná-Muelle de Cariaco es una realidad que exige una respuesta integral y coordinada. La educación de la población, la preparación de las instituciones y la voluntad política para invertir en prevención son las tres patas sobre las que debe sostenerse cualquier estrategia seria de gestión de riesgos. El silencio sísmico no es una tregua; es una oportunidad para prepararnos.
Por: Pedro Martínez
Investigador Independiente en Gestión de Riesgos
Operador de Estaciones de Radioaficionado / Concesionario YV7BME
Exdirector Ejecutivo de la Fundación S.I.S. (Gobernación del estado Sucre 1998-2000)
pemava@gmail.com 0424 877 0900
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