Luis Mariano Rivera, poeta campesino venezolano: Una obra que emergió de la tierra y de lo mágico de la vida
(19 de agosto 1906 –Carúpano, Estado Sucre – 15 de marzo 2002)
Argumento
Porque lo conocí íntimamente; porque le serví de amanuense; porque me cuento entre quienes le acompañaron en su peregrinaje por el país; porque mil veces visité su rancho a cualquier hora del día y de la noche; porque asumí durante unos treinta años como tema de investigación el estudio de su vida y su obra y la divulgación de su creación literaria; porque, en suma, lo vi transformarse de gusano en crisálida, considero que tengo la autoridad suficiente para compartir este breve texto justiciero que ha brotado de lo más profundo de mi corazón.
Razones iniciales
Cuando Luis Mariano Rivera vino al mundo el 19 de agosto de 1906, engendrado por Antonio Font y María Rivera, lo hizo como cualquier ser humano, de manera natural, nada excepcional, en una humilde vivienda de Canchunchú, comunidad campesina ubicada en las afueras de la ciudad de Carúpano. Lo que empezó a diferenciarlo de los demás fue que gracias a un constante ejercicio intelectual intimista descubrió que era poseedor de unas extraordinarias potencialidades y que algún día debería ponerlas en funcionamiento, en activa dinámica, y ello se constituyó después en un acto consciente, como una voz que provenía de lo más recóndito de su alma.
Ello es lo que explica que se iniciara en estos menesteres en época temprana mediante la acuciosa observación de los fenómenos naturales, dedicación que podemos ejemplificar con el texto poético que tituló Lluvia, así, a secas:
Oh! hermosa lluvia que llegas después de larga espera, ¡cómo cambia todo a tu presencia! La tierra abre su vientre para recibir tus besos y ¡qué transformación después de este contacto!
El amor desgrana sus ansias retenidas. Se viste el árbol con su hoja nueva. Se adorna el pozo con lirios y espumas de ranas. Rompe silvestre semilla su envoltura despertando su inquietud dormida y sobre el mustio suelo tiende fresca alfombra de alegría.
El araguaney prende alfileres de oro en el verde recién nacido. La hierba abre sus sedosos penachos y de sus frágiles hilos cuelga inquieto el pajarito buscando en el diminuto capullo lo que para su hambre amor le guarda.
La vaca hincha sus pezones por la abundancia del monte fresco. Cambia el gallo su raído traje y su canto se torna más viril y altanero.
¡Qué hermosa es la vida cuando se mira a través de estos cristales!
Dan ganas de irse tras sus hilos invisibles.
y ser espuma,
ser lirio,
ser fragancia
o ser amor…
Poesía de lo cotidiano
En esta misma línea, abrió sus horizontes escrutadores en búsqueda de la aprehensión de las contradicciones socio-económicas, más evidentes y crudas en la vida campesina, el universo de su micromundo. Un día falleció Críspulo Bello y vean ahora ustedes por cuáles firmamentos voló su audaz interpretación:
“Cabén”, “Cabén” el sembrador
pocos sabían
que se llamaba Críspulo Bello este señor
sano y tranquilo
que ayer la muerte
tocó a su puerta
después de tanto
tanto dolor.
“Cabén”, “Cabén” el sembrador
en todo el tiempo de su existencia
con sacrificio, pena y sudor
sembró la tierra
la Madre Tierra tan generosa
premió su esfuerzo
dándole espigas dándole flores
dándole vida dándole amor.
Pero lo triste que era muy viejo
cuando la muerte vino a buscarlo
y al ver ¡Dios mío!
lo que dejaba
de tanto esfuerzo que había entregado:
sólo un ranchito triste vacío
una escardilla vieja gastada
y una cama destartalada
que fue su lecho donde soñaba
cuando sus tiempos de sembrador
con la alegría de la frescura
con la hermosura de su conuco
lleno de espigas lleno de flores
lleno de vida
lleno de amor…
¡Ah! y en la urna frágil y pobre
donde pusieron su flaco cuerpo
solo tan sólo le acompañaba
sus trapos viejos
¡sus mismos trapos de sembrador!
Legítima poesía popular
Su espíritu rebelde e inconforme lo condujo por la senda de la originalidad, lo cual le permitió rechazar la mezquindad que ahora apareció en escena para poner en duda su genio y versatilidad. Desde un principio trazó la línea comprometida con su pueblo y nunca se apartó de su lado. Luis Mariano no conoció la vacilación ni la duda. Mi pueblo es inmenso, más que un hermoso poema se constituyó, por esta causa, en una viril proclama:
Hago versos para mi pueblo.
A mi pueblo le gusta el sabor de mis versos.
Habrá “cultos” que digan
que no tienen sentido
que no sirven,
que son necios.
Esto no me importa.
Lo importante es que a mi pueblo le gusten
y mi pueblo es inmenso…
Cuando canto o recito
mi pueblo se alegra
y se emociona
al contacto de mi voz y de mi acento.
Eso se debe a que mi decir es su mismo decir;
mi voz
su misma voz;
y mi saber
lo que he aprendido
viviendo su misma luz
su mismo amor
y sentimiento.
Hago versos para mi pueblo.
A mi pueblo le gusta el sabor de mis versos.
La belleza de la humildad
Para fundamentar su actitud desafiante a todo formalismo estéril, tuvo que lanzarse a las profundidades del ejercicio intelectual creativo con el propósito de transformar la realidad verdadera, vergonzante y cruel, en color de arcoíris. Lo más nimio, lo más sencillo, lo más insignificante para todos, en su palabra se fue convirtiendo en la obra mágica de la naturaleza, que nuestra pobreza de espíritu no hubiera podido jamás advertir. El poema La florecita sin nombre es un claro ejemplo para sustentar estas afirmaciones:
Soy la tierna florecita
la humilde flor del camino
esa que no tiene nombre
esa que no tiene cuido
y que sólo el cielo riega
con gotas de su cariño
esa que despierta el alba
cuando despiertan los trinos
esa que arrulla el silencio
esa que hieren los ruidos
esa que prende en el monte
el oro de su vestido
imprimiendo más belleza
al verde recién nacido
y que brinda a mariposa
y a la abeja laboriosa
su amoroso contenido.
De allí el deslumbramiento que producía en nosotros las insólitas argumentaciones que desprendía de ese exhaustivo conocimiento y que podía traducir de manera magistral:
En el lugar que es muy frío
le puse lana al cabrío
a la sierpe venenosa
púsele sueño profundo
cuando en el día reposa
y al morrocoy macho
un hoyo en el carapacho
te preguntarás ¿por qué?
si tuviera el pecho plano
como el de su compañera
aparear no pudiera.
Al hombre le di amargura
para que luego supiera
lo que vale la dulzura
a la liebre claro oído
vivacidad ligereza
para que bien se defienda
cuando la busquen de presa…
La realidad traduce optimismo
Se especializó así en el estudio de la sociedad contemporánea, de las miserias que agobian al hombre, pero no para terminar de hundirlo en el mundo de las tragedias y las enajenaciones, sino para sembrarlo de sueños, esperanzas y utopías.
Es cierto, estoy convencido de ello, que sin cultura y educación inspiradas en nuestros valores patrimoniales, la brújula del país enloquece, nos enferma y nos hace ver todo al revés, como bien lo razona en La escobita de monte:
Hoy nadie te quiere escobita de monte
porque dicen que eres fea y ridícula.
En nuestro ranchos
hay otras manos
y otros nombres
ya no hay Petra
ni Juana
ni Francisca
ni Damasia
ni Agapita
ni Gumersinda
ni María, sino
Jenny
Katy
Jacqueline
Mery
Susy
Fanny
que usan en tu defecto
unos aparatos plásticos
adornados de colores
que hay que comprarlos.
Poesía y música van de la mano
Luis Mariano, después de haber trajinado por este universo de vivencias y sensaciones, llegó a la conclusión que la creación intelectual no se construye sólo con el cerebro, sino que exige, además, una buena dosis de corazón:
La poesía no se fabrica con el cerebro.
Se teje con el alma cuando en el alma hay amor.
Nace espontánea, cristalina, entendible,
trasciende y conmueve…
También expresó que escribir es como afinar el instrumento, porque deben cuidarse todos los detalles para que el mensaje sea armónico y comprendido por todos, sin excepción:
-Ella (mi poesía) ha surgido así: espontánea, fresca, quizás por mi desprendimiento de tantas tonterías y prejuicios. Sufro, eso sí, cuando siento el deseo de escribir y no lo logro, o me sorprendo al releer algún trazo dejado a mitad del camino. Ha sido una lucha constante donde muchos papeles se han perdido. Unas veces derrotado, otras triunfante, voy cumpliendo mi itinerario.
-Me guía la sonoridad, porque escribir es como afinar el instrumento, tener las cuerdas del sentimiento afinadas para saborear la armonía. En ese momento el amor fluye y contagia su aroma.
Sincero reconocimiento
Su labor, en plena efervescencia todavía, fue reconocida por otros estudiosos y especialistas. El Profesor Argenis Pérez Huggins, se hizo responsable de este juicio valorativo:
“Luis Mariano no incursiona por estos ámbitos con el sólo propósito de regodearse en la música y la poesía, sino que lo hace como rechazo y protesta a una situación determinada. De manera que yo diría sin temor a equivocarme, asumiendo toda la responsabilidad en este momento, que Luis Mariano es realmente el primer poeta que ha dado este pueblo, en el sentido de que su poesía es una poesía comprometida no con un partido político, sino con su tierra, con su gente, con el campesino que está labrando de sol a sol. Comprometida con la situación de degredo del hombre inclinado y curvado durante siglos sobre el surco, que no tiene más esperanza que la batatica o la yuquita como Juan el veguero, y por supuesto, se acompaña con su canto de pilón. Allí está su compromiso. No es entonces una poesía para regodearse sino que es una poesía comprometida con su tierra y con su gente.”
El amor, sólo el amor
Su morada tuvo que ser, por estas razones, un altar para cultivar el amor en sus más disímiles y elevadas manifestaciones:
Ranchito, ranchito mío
con olor a hierbabuena
con fragancia de albahaca
con sabor a miel de abeja
con arrullo de silencio
con humo y calor de leña
ranchito de entrada franca
sin cerradura ni puerta.
Yo que he vivido tu encanto
yo que he vivido tus penas
que me he metido en tu adentro
en el amor que tú encierras
que he saboreado tu mundo
el mundo de tu pureza
que me he dormido en tu sombra
y despertado sin queja
porque me has dado cariño
en corazón sin reserva.
Ranchito, ranchito mío
en honor a tu belleza
recibe lo que te canta
mi corazón de poeta.
Palabra agradecida
Espacio sublime donde Maximina Marsella, La Negra, su eterna compañera, calmó sus arrebatos y sus locuras de hombre cotidiano y, además, supo apaciguar su espíritu levantisco con sólo una breve palabra y un efímero gesto expresados en el instante oportuno. A la hora del balance hay que ser justos, y así lo fue, para su engrandecimiento:
A ti mi negra que con amor me has dado
todo el caudal que tu querer encierra
alegría cuando tristeza me acongoja
sutil caricia cuando el dolor me aqueja.
Todo en ti conmigo se confunde
amas las mismas cosas que yo amo
la tierna melodía te emociona
¡es que sientes como yo lo puro y sano!
Cuando te encontré ha muchos años
llevado por tu tristeza interna
por tu semblante donde el dolor había
dejado rastros y marcado huellas…
tomé tus manos y con amor te dije:
en mi corazón se encuentra un nido
formado con fragancias de ternura
si quieres entrar a él vente conmigo.
Creíste mi decir y desde entonces
unidos por comprensión nos encontramos
¡es que cuando el amor de ello se nutre
la vida endulza del querer los pasos!
¡Ay! negra buena en este ocaso
cuando se apaga el canto que me queda
eres tú luz que mi vejez alumbra
remanso de paz que mi alma llena.
Y si primero me voy negrita mía
con el cuatro que será mi compañero
cuando tú vayas cantaremos juntos
mi tierna “Cerecita” por el cielo.
Último ruego
Quizás con el propósito de evitar que pudiéramos, bajo la influencia de la convicta y confesa admiración que le profesábamos, desvirtuar alguna manifestación desmedida e inadecuada a su carácter y forma de ser, dejó escrito hasta cómo deseaba que tratáramos sus honras fúnebres y así tuvimos que hacerlo:
Cuando yo muera
quiero que se cumpla este mi ruego:
que mi urna sea sencilla, que sea de cedro
hecha a la usanza antigua
para que mejor carguen mi cuerpo;
que mi cadáver repose
antes de partir al cementerio
bajo el techo de mi rancho
donde tantas canciones hice al pueblo
y que si flores han de ofrendarme
que sean estas ingenuas
recogidas con libertad en el sendero
que junto al framboyán tierno y festivo
y al capacho de pureza lleno
vaya la florecita esa sin nombre
que con tanto amor canté en mis versos
y no se olviden de poner mi cuatro
con preferencia sobre mi féretro
no puede dejar de ir conmigo
quien fue en mi vida amigo y compañero.
Oh! cuatro de sonoro acento,
sencillo instrumento de mi pueblo,
que mientras más sencillo eres más puro
y mientras más puro eres más bueno
a ti te debe mucho lo que fui
a ti te debe mucho lo que dejo
¿y qué puedo pedir para mi tumba?
una lápida que diga así estos versos:
Aquí yace Mariano, poeta campesino,
cantó a las flores, cantó a los pájaros,
cantó a su tierra y cantó a su pueblo.
Inmortalidad
Y lo más grande: Un buen día –el 15 de marzo de 2002– rindió su vida y legó al país obra perdurable, que nunca jamás será olvidada porque dejó una legión de admiradores, numerosos intérpretes de su canto originalísimo, una multitud seguidora de su ejemplo y a nosotros que, cual apóstoles luego de la resurrección de Cristo, cumpliremos su mandato: andar por el mundo difundiendo sus enseñanzas.
Nota Final
A este tema de investigación le dediqué varios años y logré publicar los siguientes títulos en los cuales recogí la esencia de sus planteamientos poéticos:
*Volveremos por esos caminos. 1980.
*Cantos de fragancia, amor y tierra. 1991.
*El universo de mi amor. 1994.
*Siembra de sueños. 1996.
*Canto a las flores, a los pájaros, a la tierra y a mi pueblo. (En homenaje al centenario de su nacimiento). 2006.
*Canto a la vida. Poesía reunida. (2016).
Nuevo Chimbote, Perú, Agosto 2026.
Iván Gómez León
iegomezleon@gmail.com
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