Carúpano: Entre el «berrinche» de pueblo y el marketing de la ciudad
Carúpano/Opinión || Sobre el ruido de la queja constante y el reclamo popular eléctrico, a diario se viene desarrollando una economía pasiva que posiciona el emblema de lo imposible sobre las «telarañas» de un Carúpano que fue referencia empresarial en la época de mi tía María Castaña.
No puedo ser mezquino en aceptar que existe un aporte significativo de ideas, con proyectos y realidades en desarrollo; sin embargo, en consideración, estos no están presentes en la percepción real de un colectivo ausente de percibir las propuestas, quizás por la desconfianza ante acciones políticas contrarias a las soluciones de un pueblo resiliente. Un pueblo que sigue aguantando al igual que un «líder de calle», a considerar por ser la primera estructura del Poder Popular en activismo permanente y futuro próximo de garantía del Gobierno Bolivariano.
¡Qué maravilloso es Carúpano!
Hoy el marketing de la ciudad se debate con el «berrinche» de pueblo, entre su realidad y lo impuesto que se catapulta en redes sociales con la fuerza de un motor «JAC», el cual llega asombrosamente para contribuir a la prosperidad económica del «mijo oh».
Con la misma bandera del progreso, ungidos de impuestos «especiales», nos imaginamos que se han presentado las grandes marcas nacionales como IVOO y, recientemente, DAMASCO; sin dejar de lado la experiencia calórica leonina de tiendas Jump y la inversión asiática, a la que cada día se le exige humanizar más el servicio para satisfacer la demanda de un cliente vanguardista. Un ciudadano que vive entre la deuda con «Cashea», la añoranza del disfrute en familia y el deseo de comprarse una camioneta para no ser otra víctima motorizada de fin de semana.
Por: Alexander González
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