Los carupaneros coinciden: “Es irracional el racionamiento eléctrico que Corpoelec nos aplica sin consideración”
Carúpano/Comunidad || El descontento manifiesto en Carúpano es la evidencia de un hecho notorio que requiere atención institucional. La Corporación Eléctrica Estatal, Corpoelec se percibe hoy como la principal causa de malestar en una población ya conmocionada por los recientes efectos del doblete sísmico que enlutó al país.
Bajo la consideración de una resolución presidencial para resguardar el sistema de distribución nacional —afectado por la crisis climática—, el pasado 21 de marzo de 2026 se anunció el Plan Nacional de Racionamiento y Ahorro Eléctrico. Aunque la proyección técnica inicial era de 45 días, la medida fue extendida oficialmente bajo nuevos argumentos de deficiencia en la generación. Dos meses después, el contumaz racionamiento mantiene el mismo rigor.
El sometimiento diario a cortes de cinco horas o más —con extensiones adicionales en los municipios vecinos— se ha transformado en un problema de salud pública.
La situación altera la tranquilidad mental de la gente que clama por el retorno a su normalidad cotidiana. A esto se suman los daños en artefactos eléctricos, la pérdida de alimentos y el impacto creciente en emprendimientos locales que dependen de la refrigeración para subsistir y cubrir sus compromisos de crédito.
Reclamos y propuestas ciudadanas
Bajo la angustia nocturna de la espera, entre el zumbido de las plagas, la resiliencia obliga a los vecinos a sentarse a las afueras de sus casas aguardando el restablecimiento del servicio. En medio de la oscuridad, los afectados expresan duras críticas por el letargo de la más esperada, que sigue aplicándose sin el conocimiento directo de las comunidades, víctimas de una evidente ineficiencia en la gestión comunicacional institucional, la cual debería garantizar la paz social a través de la información oportuna.
Para Hernán Campos,un vendedor de helados en el centro de la ciudad, la situación es inaguantable: «Me paro de madrugada para que de tiempo hacerlas y ‘cuajen» pero la luz no me da chance y después me cuesta venderla porque ‘teta floja’ nadie las quiere,» asegura Campos.
A pesar del panorama, la mayoría de los consultados manifiesta comprender la crisis y muestran disposición a aceptar la medida nacional. Pero la petición colectiva es tajante: exigen el recorte inmediato del tiempo de los racionamientos establecidos en el primer anuncio, el cual se ha prolongado sin mayor consideración hacia el usuario.
Los antecedentes obligan
La memoria nos recuerda mejores gestiones de la crisis. Bajo el Decreto de Emergencia Eléctrica N° 7.228, dictado originalmente en febrero de 2010, y su posterior réplica en el año 2016, se logró diseñar una programación explícita que se flexibilizó de manera consciente a medida que las condiciones mejoraron.
En aquellos años, se cumplió con una planificación publicada en medios de comunicación y redes digitales. El cronograma oficial por sectores (bloques A, B, C, D y E) permitía a nuestra gente y comercios, a pesar del malestar, planificar sus jornadas laborales y del hogar.
Silencio institucional
Considero paradójico que hace una década, con menos herramientas tecnológicas, existiera mayor certeza informativa que hoy, cuando se cuenta con avances de cálculo por Inteligencia Artificial y la asistencia de socios extranjeros en el Sistema Eléctrico Nacional.
El tema se mantiene bajo una opacidad informativa que no solo involucra a CORPOELEC, sino que se extiende a la Alcaldía de Bermúdez y a la Gobernación del Estado Sucre, instituciones llamadas a ser garantes del bienestar público y acompañantes del clamor popular.
Por: Alexander González
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