15 de julio de 2024

Venezuela/Carabobo/Deportes || Hasta hace una semana, Felipe Rivero restringía el acceso a su perfil de Instagram. No tenía el candado activado, pero nadie podía etiquetarle ni comentarle en publicaciones. Aunque él estaba decidido a cambiarlo.

En el dugout home club del Estadio “José Bernardo Pérez” de Valencia solicitó con jocosidad recibir las fotos que el departamento de prensa de Marineros de Carabobo publica en su regreso a los terrenos. Y desbloquear esa opción era la única forma. Así lo hizo.

No demostró temor a la exposición social a la que está sometido desde hace cinco años, incluso mayor a la que tuvo durante su esplendor en Grandes Ligas.

El 17 de septiembre de 2019 fue detenido y acusado de agresión sexual legal, contacto ilegal con una menor, corrupción de menores, agresión indecente a una persona menor de 16 años de edad y 10 cargos relacionados con material de abuso sexual infantil. Cargos por los que cumplió condena en una prisión en Pennsylvania, antes de ser deportado desde Estados Unidos a Venezuela, el pasado 1° de diciembre.

Cinco meses y dos semanas después de su retorno al país, hizo su estreno en la Liga Mayor de Béisbol Profesional. El 18 de mayo, Día Inaugural de la temporada, el grueso de las miradas apuntó hacia la capital carabobeña, para ver luego de un lustro al zurdo sobre una loma.

Hoy ya no recuerdo lo que pensaba ese día. Porque eran demasiadas emociones encontradas a la vez, y en ese momento, no supe cómo canalizarlas, admitió Rivero a LMBP.net, con la mirada y el tono firme. Todas las cosas que me pasaron ese día fueron porque no tuve la habilidad para controlarme”.

El lanzador de 32 años de edad, recibió aquella noche contra Centauros de La Guaira un doble y dos jonrones, incluido uno de José “Cafecito” Martínez, que le hizo desperdiciar su oportunidad de salvado en la eventual derrota de El Acorazado en extrainnigs.

El primer juego, como todo el mundo lo sabía, no iba a ser fácil. Yo tenía expectativas diferentes, porque pensé que me iban a anotar muchas más carreras, confesó. También creí que me iba a fallar el control con bateadores profesionales como lo es Cafecito, pero me dieron los jonrones fue porque estaba lanzando strike, no porque eran bolas.

En su segunda presentación, el 21 de mayo, sacó los últimos cuatro outs contra Senadores de Caracas en el Estadio Universitario y se apuntó el rescate, a pesar de que recibió dos hits y otorgó un boleto, ponchó a un par de rivales para escapar de la amenaza en el noveno.

Va a ser imposible que vuelva a jugar en Grandes Ligas. Pero al nivel que puedo aspirar ahora, lo veo como una motivación para llegar al dominio que tenía en aquel momento, afirmó Rivero, al pensar en aquella versión que exhibía con Piratas de Pittsburgh al momento que su carrera se detuvo. Ahí no vale ningún reportero, fanático ni nada. Esa es mi meta personal: volver a sentirme así.

En el proceso de recuperar sensaciones, el oriundo de San Felipe recibió la responsabilidad de cerrar en Carabobo desde el mismo momento en que Robinson Chirinos fue anunciado como mánager del equipo. Un mensaje selló esa designación.

Felipe era de los mejores cerradores en las Grandes Ligas. Mantiene el repertorio, los pitcheos para poderlo hacer. Tuvo algunos problemas durante los primeros juegos, y ha ido mejorando mucho, glosó Chirinos. Nos comunicamos desde el primer día que supe que lo iba a dirigir, y le dije que él iba a ser el cerrador.

Decisión tomada 

Tanto Chirinos como Rivero, afirman que nunca hubo otra opción sobre la mesa que no fuese encargarse del último inning de los encuentros. Aquello de lanzar en situaciones de baja presión, para ir retomando confianza, no pasó por la cabeza de ninguno de los dos.

Para mí, la mejor opción fue que yo comenzara a cerrar desde el principio. Porque si iniciaba como relevista (intermedio) no iba a ser lo mismo. Siempre he creído que el cerrador no debe ser considerado un relevista, porque pienso que lanzar antes del noveno, no te da ningún rol, expuso Rivero. Desde que firmé con Marineros, mi enfoque fue cerrar encuentros.

Tenía argumentos para pensar que podía encargarse del trabajo. Apenas pocas semanas después de su deportación, transcendió una sesión de bullpen que realizó en su natal Yaracuy, donde su recta de cuatro costuras marcaba 93 millas por hora.

¿Cómo era posible que mantuviera su brazo en ese estado luego de cuatro años privado de libertad? Cuestión de condiciones naturales.

Allí (en la cárcel) había gimnasios, pero no era fácil entrar. A veces hablaba con las personas necesarias para lograrlo, pero mentiría si digo que tenía alguna rutina de acondicionamiento físico, mencionó Rivero. Nunca corrí ni hice bicicleta, aunque sí hacia flexiones. Todo lo que ameritaba usar el peso de mi propio cuerpo, lo podía hacer”.

El lanzallamas llamó la atención de una parte de la oficina de Leones del Caracas, que había coordinado verle en el Estadio Monumental para evaluar la posibilidad de contar con él durante el reciente certamen de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Sin embargo, la oleada de críticas negativas que recibió la noticia, una vez se dio a conocer, frenó cualquier intento.

Las condiciones de Felipe las podemos ver cada vez que sale al campo. Tenía cinco años sin lanzar y alcanzó las 98 millas por hora el otro día en Valencia, es tremendo, indicó el piloto Chirinos. Yo deseo que pueda mantener la salud para que avance como profesional y, ¿por qué no? tener otra oportunidad en el sistema MLB.

En ese objetivo ligamayorista, el estratega es más optimista que Rivero. Quizá porque el serpentinero conoce de primera mano lo rotunda que es la oficina del comisionado para casos como el suyo.

No somos nadie para juzgarlo. Creo que tiene el talento para recibir esa oportunidad”, aseguró Chirinos. Deseo que Dios tenga esos planes para él.

Rivero no pone candados en sus redes. Prefiere hacer el intento de volver a ponerlos sobre un morrito, como lo hacía un lustro atrás.

Un Dato

El 21 de mayo Felipe Rivero ante Senadores, en Caracas,se apuntó su primer juego salvado en la LMBP y el primero en el beisbol desde el 12 de septiembre de 2019 (5 años y 4 días después). Ese desafío representó también el primer triunfo como mánager de Robinson Chirinos en cualquier circuito. Al concluir el duelo, el cerrojo le dio la bola final del compromiso al piloto debutante.

Por: José Ángel Rodríguez | Prensa LMBP | Foto: Elio Miranda | Prensa Marineros

calletacarigua.com

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