13 de abril de 2024

Por: Alexander González

Muchas veces escuchamos la palabra “Imperialismo” en las distintas opiniones de dirigentes y analistas políticos con marcada ideología izquierdista, sobre un posible interés del gobierno  más poderoso del mundo por nuestro suelo patrio, pero ni pendiente. Simplemente lo banalizábamos, sometiendo la teoría del intervencionismo a excusas políticas acomodaticias por los males sociales aún sin resolver.

Discursos iban y venían del visionario Comandante Presidente, maratónicos programas y alocuciones en cadena nacional sobre la posibilidad cierta de una agresión del hegemón norteamericano, pero hasta la misma dirigencia roja le resbalaba. Muchos pensaban incluso, que era delirios de su máximo líder o como le infirió en una oportunidad, una periodista colombiana de RCN en entrevista al mismo Chávez, que “tenía una obsesión personal contra Estados Unidos”…

Bueno, la obsesión del “loco”, antes tildado de incapaz e ignorante por nuestra “erudita” oposición política o simplemente por los detractores de “El Dictador”, se convirtió en la realidad tangible actual de todos los venezolanos y la posibilidad expedita de alcanzar el poder de un grupito de facto que decidió simplemente venderle el alma al Diablo con contrato directo firmado por los cuatro jinetes del Apocalipsis: Eliot Abrams, John Bolton, Mike Pompeo y Mike Pence.

…Carajo! Ya empezó este tipo a escribir gamelote…como hago para ser medianamente creíble y aprovechar el tiempo que me ha permitido “la luz “poder encender el computador para escribir alguito después de tantos apagones y sin internet? Y cuidao´, si me atrevo a tocar el tema del ataque cibernético, los marcianos o el pulso electromagnético. Noo! ni se me ocurra, para eso están las redes sociales, las eminencias en los grupos de WhatsApp que saben más que Wikipedia y son los únicos que conocen el cronograma de racionamiento eléctrico.

Hablo de banalización, de “joda”, chiste o de chisme que van de la mano directamente proporcional de acuerdo al escenario expuesto y que es el arma más efectiva que tiene actualmente la guerra hibrida implementada en nuestro país para que Usted ponga en duda lo que yo le pudiera estar diciendo. Si, leyó bien, ”Guerra Hibrida”, concepto de reciente data (2014), documentado ampliamente por el Instituto Español de Estudios Estratégicos y que quizás Usted no la perciba aún, pero quienes desde hace un buen tiempo manejamos la información en los medios que la genera, observamos notablemente un cruce de códigos que incluso pone en peligro la ética periodística y le abre paso a la especulación, la “hoya” y el amarillismo con la fatal consecuencia de la pérdida de credibilidad en momentos cuando realmente se requiere de veracidad en el hecho noticioso.

Mis connotados lectores, quienes asumimos la comunicación social de manera seria y responsable para ejercer una de las acciones más maravillosa que nos regaló Dios, considerándola como un bien preciado que no requiere ninguna teoría ideológica particular para ejercerla. En estos momentos difíciles de amplia confusión que vive la Patria, es cuando debemos valorar la información objetiva para tener la capacidad de discernir y crear conceptos propios que eviten banalizar los hechos de una realidad que esconde muchas verdades.

Percibe AHORA, cual grave pudiera ser el efecto de esta maniobra en un país sumergido en una profunda crisis socioeconómica que también reconocemos y por la cual también padecemos a diario. Lo particular de esta guerra, es que la opción militar pudiera ser la última, no descartable por supuesto, pero que justamente se utiliza en teoría como estrategia psicológica para impactar a una población que ya bastante debe enfrentar, y que inconscientemente convierte su realidad en un hecho banal como sello nacional con calidad de exportación, impactando a quienes emitimos contenido informativo con base investigativa sustentable.

No pretendo con este artículo cambiarle su percepción sobre la “realidad” que hemos vivido, la que está aconteciendo y la que está por suceder en nuestro aún privilegiado terruño. Pero, como practicante responsable de la comunicación en sus distintas facetas me siento obligado a alertarlo sobre lo que venimos observando desde hace un tiempo y que se agudiza de acuerdo a los acontecimientos. Tampoco le exijo, que cambie sus grupos de WhatsApp, o se excluya de las redes sociales, en mi concepto, los potencializadores de la farsa mediática. Todo lo contrario, incorpore a su tecnología gente con capacidad seria de análisis que le permita abrir las fronteras del entendimiento más allá del fanatismo o afinidad política. Sí amás este país, por favor no banalices porque te conviertes en el aliado perfecto del bando contrario, en una guerra que está en curso y que el primer “daño colateral “lo está sufriendo la información veraz ante el objetivo primordial, que es arrebatarnos el derecho de ser libres, soberanos e independientes.

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