13 de abril de 2024

OPINIÓN: A propósito de Christophorus Columbus

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Por Esteban José Mieres Rosas (@estebanmieres)

En estos días, a propósito de la desaparición de la estatua de Cristóbal Colón, muchas personas ha consultado mi opinión. Desde que me dedicó activamente al periodismo y en mi afán por mantener una coherencia con mis principios de vida y el oficio que más amo (el periodismo) evito publicar en mis redes opiniones en casos que ocurren en nuestra ciudad (Carúpano) en el estado Sucre, Venezuela y el mundo. Espero que mis comentarios no hiera susceptibilidades.

Me han preguntado

¿Que opinas tu sobre el retiro de la estatua de Colón?

Mi respuesta vulgar: “Me sabe a mierda”

Mi respuesta más razonada y respetuosa: Me da igual que la quiten o la dejen. Cristóbal Colón o Christophorus Columbus como realmente es su nombre, según algunos historiadores, ha generado controversia desde su nacimiento. Aún no se ha definido si realmente nació en Génova (Italia) o en una de las tantas ciudades que reclaman ese derecho. Siguiendo en sus discordias hay quienes sostienen que él no fue el primer navegante europeo que pisó América. Otros dicen  que se robó los mapas de navegación. Los cuales usó para convencer a los reyes católicos de España para que le financiaran sus viajes. Dicen que sus viajes era en búsqueda de nueva ruta marítima a la India. Que llegó a costas americanas por casualidad. Que fue un descubrimiento o un encuentro de dos mundos. En fin la realidad es que los europeos conocieron, gracias a Colón a los primeros pobladores del nuestro continente. Hablando de cambiarles nombres a las cosas, los europeos decidieron llamar América  a este continente, muy a pesar de que sus pobladores le llamara ABAYA-YALA. También le cambiaron los nombres a sus pobladores, quienes se llamaban Mayas, Incas, Caribe, Timoto-Cuica, entre otros y los europeos lo comenzaron a llamar Indios. Luego los llamaron americanos, con sus dos connotaciones los del sur y los del Norte. Hoy en día siguen llamando a quienes vivimos en América del Sur y Centro América indios pero de una forma despectiva. ¡Ah! porque a los del norte, muy al norte, los llaman Americanos,

A Colón se le ha acusado de dos cosas de las cuales, para mí, no es culpable.

La primera el genocidio ocurrido en la época de la colonización del Continente Americano o ABAYA-YALA. Este hecho lo iniciaron los españoles y portugueses, por supuesto que después de la llegada de Colón, a finales del siglo XV. Luego se incorporaron los ingleses (1608) y los franceses (1625). Todos con la anuencia de la Gran Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Se dice que los ingleses fueron quienes introdujeron a los esclavizados africanos en nuestro continente.

La segunda es que la Plaza que lleva su nombre y su escultura colocada e inaugurada con bombos y platillos en 1892. Una plaza construida por la municipalidad de ese momento y una estatua creada por el afamado escultor francés Léopold Morice, pagada por los corsos residentes en Carúpano, quienes conformaban la Sociedad Colombina constituida para conmemorar los 400 años de la llegada del Almirante Cristóbal Colón a nuestras costas. Cabe mencionar que algunos historiadores consideraban que Colón había nacido en Calvi (1441) cuando esta región pertenecía a Génova. “Calvi es una comuna y población de Francia, en la región de Córcega, departamento de Alta Córcega”(https://es.wikipedia.org/wiki/Calvi_(Francia)). Por lo tanto los corsos creían, para ese momento, que él era su paisano. Esa controversial plaza. La plaza Colón, tú plaza Colón, mí plaza Colón. La que albergó al primer terminal de pasajeros. La que convivia con la Casa del Espagueti y el Bar Roma, ambos comercios desaparecidos junto a sus edificaciones. Donde por años los limpiabotas, ancianos, transeúntes y los últimos tiempos, con mayor fuerza los malandros y prostitutas han hecho su espacio predilecto de”trabajo” se haya convertido en el centro económico, político, cultural y social más importante de la “Gran Ciudad de Carúpano” (Como diría el colega periodista y locutor Raúl Lira).

Algunos manifiestan que Colón le robó la importancia a Bolívar y que deberían intercambiar las  esculturas de sus plazas. Yo siempre he dicho que si se pretende darle importancia a Bolívar y reivindicar su legado en Carúpano, lo que se debe hacer es remozar su plaza. Recuperar su ornamento natural (jardinería). Convertirla en un agradable centro recreativo, con fuentes, bancos, iluminación y reforzar la vigilancia policial. Esta iniciativa puede partir desde las instituciones públicas y privadas. Lo mismo debe ocurrir con el Boulevard “José francisco Bermúdez” en la Avenida “Rómulo Gallegos” frente al Muelle y la Plaza “Sucre” en Tío Pedro. En esta última se han robado la espada a la escultura del Antonio José de Sucre y casi todos los bustos de los poetas insignes de Carúpano. Además deberían trasladar las oficinas de algunas dependencias gubernamentales hacia ese sector y decretar una excepción tributaria municipal, que permita estimular se instalen establecimientos comerciales en dicho sector.

Siempre he cuestionado la terca manía de cambiarle el nombre a todo. Razón por la cual mi proyecto de vida lleva el nombre de Calle Tacarigua. Con esto pretendo reivindicar el nombre de la calle donde nací y pasé toda mi infancia y juventud. El nombre se origina debido que en el sector existía un tacarigual y una hacienda llamada Tacarigua, para el momento de la fundación del barrio. Luego con el traslado del asilo de anciano desde Areo (frente al Hotel El Yunque) hasta ese sector, se construye una avenida, a la cual comenzaron a llamar Avenida Asilo de Anciano. Seguidamente se conforma el barrio 22 de agosto, pasando a llamarla Vía 22 de Agosto, como se le conoce actualmente. Todos estos cambios de nombre no le han restado méritos a los vivido por quienes hemos habitado en el sector. A mi en lo particular me ha dado muchas enseñanzas, como el respeto a las opiniones de los demás, aunque no la comparta y conocer la evolución social de nuestro pueblo.

Del hecho ocurrido recientemente en la plaza Colón me ha causado risa, con todo el respeto. Una porque quienes defienden la remoción de la escultura y quienes la rechazan lo hacen como si fuera un hecho de gran relevancia para todos. Los argumentos de ambos podrían ser válidos todos. Pero en una situación como la que estamos viviendos los carupaneros y en general todos los venezolanos, no sería mejor unificar toda esa fuerzas para buscarle soluciones a tantos problemas que hay en el municipio. Yo aplaudo a la Cámara de Comercio y a las comunidades como Hator Romar I que se dejaron de mezquindades y comenzaron a recoger la basura con su propios recursos. Por supuesto que considero que debe ser la Alcaldía del Municipio Bermúdez quien debe encargarse de la recolección de la Basura en todo el municipio, pero su incapacidad para asumir sus responsabilidades no nos puede llevar a convertir nuestra hermosa ciudad en un basurero público.

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