10 de mayo de 2021

El Inca Valero: 11 años de una tragedia que conmocionó a Venezuela

Venezuela/Sucesos.- El 19 de abril no solo se conmemora el inicio de la independencia en Venezuela, también se cumple un año más de una tragedia que conmocionó al deporte nacional. “Ahora sí que me fregué. Ya no podré volver a ver a mi hija”, decía el boxeador venezolano Edwin “El Inca” Valero a un medio de comunicación, luego de asesinar a su esposa, de 24 años de edad, horas antes de suicidarse en prisión.

Potente, rápido y agresivo, así peleaba El Inca Valero cada vez que entraba al cuadrilátero. Conquistó los títulos mundiales de peso superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Era tan talentoso que obtuvo 18 victorias consecutivas por nocaut en el primer asalto, y tenía un récord invicto de 27 combates. Jamás perdió dentro del ring. El único nocaut que sufrió fue contra sí mismo.

Su tragedia comenzó la noche del 17 de abril de 2010. Edwin Valero y su pareja, Jennifer Carolina Viera Finol, se hospedaron en el Hotel Intercontinental de Valencia, en Carabobo. El merideño conducía un Toyota Land Cruiser azul desde El Vigía, estado Mérida. Las lagunas y contradicciones en su relato eran evidentes, producto de la cocaína y el vodka que yacía en su organismo. Posiblemente, presentó ataques de paranoia.

El Inca, de 28 años de edad, tenía previsto irse a Cuba para continuar con un tratamiento de rehabilitación; pero no tenía pasaporte, lo perdió. “Así que íbamos a estacionarnos en La Guaira hasta que me lo dieran. El vuelo iba a ser ayer (16 de abril)”, dijo el boxeador zurdo.

De acuerdo con su versión a El Nacional, unas personas lo venían persiguiendo por la vía del páramo, presuntamente, para robarlo o secuestrarlo. Por eso cambió su ruta hacia Valencia.

Asesinato de su esposa

Una vez en la habitación 624 del Hotel Intercontinental, Edwin Valero consumió más alcohol y estupefacientes, hasta que perdió el sentido del espacio y tiempo. En eso se acostó con Vieira Finol. Posteriormente, cuando despertó, él estaba impregnado de sangre y ella muerta. Las autoridades encontraron en el cadáver tres heridas con arma blanca en diferentes partes del cuerpo.

Wilmer Flores Trosel, entonces director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), precisó que el boxeador salió de su habitación a las 5:30 am del 18 de abril, bajó a la recepción y confesó que había matado a su mujer. La pareja tenía un hijo de siete años de edad y una niña de cinco.

Aún sin la certeza de haber asesinado a su esposa, el campeón venezolano fue recluido en la Comandancia General de la Policía de Carabobo. El púgil, reseña El Nacional, sintió temor por su futuro inmediato. “Me siento solo. Necesito hablar con alguien”, esbozó, mientras asomaba los brazos por los barrotes de su celda.

Un recluso en la celda contigua gritó: “Edwin, mi amor, aquí te tengo un juguito para cuando quieras”. El Inca no quería tratos exclusivos, deseaba que lo dejaran con el resto de los reos. La madrugada del día siguiente apareció colgado de la reja de su celda. Con sus propias prendas de vestir se ahorcó y le puso fin a una vida rodeada de escándalos. Se dice que introdujo su ropa interior en la boca para no emitir ruidos; aunque el suicidio no quedó del todo claro.

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